miércoles, 25 de mayo de 2011

ubicación de tinaco

Origen
En ningún momento se debe confundir la Villa del Rosario de Tinaco con alguna otra población formada sobre el mismo territorio o en sus cercanías, antes de 1754. En realidad, aquella villa se originó de un lento proceso del cual fueron importantes factores el establecimiento de los hatos, particularmente los de la familia Herrera, de San Carlos, y la situación en zona apta, en el camino Valencia a San Carlos.   
La población dispersa se fue aglutinando en torno a la iglesia, construida por los Herrera, en sitio cercano al actual; el primer niño bautizado en ella, el 1° de septiembre de 1754, fue Juan José Herrera, destinado por sus padres, desde su nacimiento, al servicio eclesiástico.
El 16 de noviembre de 1773, D. Antonio Victorio Corregales y Montano y Judas del Rosario realizan firmes gestiones para fundar dicha villa. La autorización del gobernador José Carlos Agüero, es de fecha 6 de diciembre de 1773. Y, el 24 de febrero de 1774, el Teniente Justicia Mayor de San Carlos, D. Pedro de Echeverría, el Procurador de esta misma villa, D. Pedro Izquierdo, los Presbíteros Fr. Francisco Maestre y Carlos Pulido, éste,  último Coadjutor de San Carlos, se trasladaron a la llamada sabana de los Bernardino para hacer el reparto de los solares de la nueva población del Tinaco, que así se fundaba con el título de villa.
Para el Dr. Eloy Guillermo González, la verdadera fundación de esta villa puede fijarse entre el 13 de marzo de 1780 y el 2 de mayo del mismo año, fechas en que el obispo Martí y el Capitán General D. Luis de Unzaga concedieron sus respectivos permisos para la traslación y construcción de la nueva iglesia, lo cual se hizo en 1781. Otra noticia es la de que la autorización eclesiástica fue dada por el Provisor, D. Miguel Muñoz, antes del 2 de marzo de 1781.
Correspondió a Presbítero Dr. Jacinto Herrera, Notario del Santo Oficio y Teniente Vicario de la villa  de San Carlos y de su jurisdicción, bendecir el terreno por encargo del Obispo, y poner solemnemente la primera piedra de la nueva iglesia, "siendo de esta fecha en que parte la existencia del actual pueblo del Tinaco", como lo afirmara también el Presbítero David María Mena, en 1873. El primer cura propio de Tinaco fue el Presbítero Br. Juan José .
El nuevo templo se concluyó el 15 de diciembre de 1783 y fue bendecido por el mismo padre Dr. Jacinto de Herrera. La construcción fue costeada por doña Ana Jacinta González de Herrera y sus hijos, el Padre Herrera, el alférez Real D. José Gabriel de Herrera, el Teniente-Coronel Bernardo Isidoro de Herrera, el Capitán Rafael de Herrera, D. Agustín y D. Antonio de Herrera, doña Felicita Herrera de Sánchez, doña Josefa de Herrera y Herrera y doña Ana María Herrera y Herrera. La fábrica fue dirigida por Fr. Nicolás José de Turquía, quien también realizó la translación del pueblo.
Su Primer Gobierno
La Población del Tinaco en 1781 era de 1.782 habitantes, de ellos 1.039 blancos, 627 pardos, 116 negros y no había indígenas.
Según el Obispo Martí, el Teniente de justicia Mayor de Tinaco, en 1781, era D. Francisco Ramón Venegas, que ejercía su mando también en Tinaquillo; pero, hacia el 13 de septiembre de 1793, el cargo se supone como sujeto al tenientazgo de San Carlos, y para esta fecha, vacante; pues, el Teniente de Milicias de Blancos, D. Fernando Manuit), vecino de San Carlos, solicita ante el Capitán General, que se le nombre para ejercerlo alegando haberse desempeñado como comisionado del Teniente justicia Mayor de San Carlos, durante el gobierno de Luis de Unzaga. Al ser requerida, al respecto, la opinión del coronel Bernardo Isidoro de Herrera, importante caudillo san carleño de la segunda mitad del siglo XVIII, éste informó al Capitán General que Tinaco y Tinaquillo eran pueblos sumamente pequeños cuyos habitantes, en su mayoría milicianos, poseían escasos bienes de fortuna; y que estaban gobernados por los alcaldes ordinarios, provincial y de la Santa Hermandad, de la villa de San Carlos.
El primer Cabildo de Tinaco se instaló el 9 de septiembre de 1820; fue su primer Alcalde D. Silvestre Estraño; y adquirió la jurisdicción, como cantón de la Provincia de Carabobo, el 13 de marzo de 1844.

Ubicación y Población
Ubicación: Villa de Nuestra Señora del Rosario Tinaco, capital del Municipio Tinaco en el estado Cojedes, en la zona centro-occidental de Venezuela. Tercera ciudad en importancia del estado. Se comunica con Valencia  (aprox. 83km), San Carlos (aprox. 20km) y El Pao. y posee una superficie aprox. de 1090km2. El Municipio Tinaco limita con los municipios Lima Blanco, Pao de San Juan Bautista, Rómulo Gallegos y San Carlos.
Población: De 30.300 personas que habitan el municipio Tinaco, un 12,37%  su edad está por debajo de los 14 años,  y el  28,53% está representados por personas entre los 15 y 29 años, lo que hace a esta población muy joven, la cual  cuenta con veinte planteles de Básica I y II; cinco de III etapa y dos de diversificada. En el municipio se encuentra el Hospital "Eugenio Mariano González", el cual satisface las necesidades de salud de la población.

Fiestas Patronales
De los elementos tradicionales más resaltantes se tienen las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora del Rosario", las cuales se celebran en la actualidad en el mes de Octubre con misas y procesiones. También se realizan retretas, peleas de gallos, terneras y toros coleados.
Fuentes Hidrográficas
La red fluvial se caracteriza por la existencia del río Tinaco, el cual es un afluente del río Portuguesa y hace las veces de recolector de todos los ríos del estado.   El río Tinaco nace en las filas de Bejuma en el estado Carabobo; se forma con el caudal de los ríos Tinapún y Tamanaco. Son sus afluentes los ríos Tirgua, Agua Verde, Rio Moreno o Tinaco Viejo y Santo Domingo y las quebradas de El Topo, Parapara, Cerro Grande, Guaymente, Corozal, Purguero, y los caños la Chivera, la Canoa, la Yagua, Pao Viejo y Ave María. En su recorrido abarca 72 kms, desde que entra al territorio del Municipio. Desemboca en el Trifinio de El Baúl.
Otro Río que recorre las tierras de Tinaco es el Orupe, el cual nace en el Cerro Palma rejo en Macapo desde el cual sigue el lindero entre los distritos San Carlos y Tinaco. Baja de Norte a Sur, cruzando la carretera Panamericana; luego vira hacia el este, hasta desembocar en el Río Tinaco.
Este municipio también cuenta con  las aguas termales "La Sulfurosa", el balneario "El Salto", el Paso de las Lajitas y el Balneario "Don Agustín Padrón" donde se encuentra el Puente Gomero.
Recursos Naturales
En Tinaco existen  yacimientos minerales metálicos que están asociados a la formación Tiramuto. Hay depósitos de plomo, zinc, cobre, y reservas de níquel que pueden ser explotadas a cielo abierto. Los minerales no metálicos más importantes son: asbesto, cianita, feldespato, grafito, arena, grava, caliza, talco, granito, magnesita y lava ornamental.
Condiciones Climáticas
Se ha de clasificar de cálido y sometido plenamente a dos épocas: la lluviosa y la de sequía; sus efectos sobre la vegetación son evidentes, ya que en los espacios abiertos domina la sabana; a lo largo de las corrientes fluviales y en aquellos lugares que permanecen húmedos incluso en la época seca, aparece la selva húmeda. En las laderas del cerro Tiramuto, las precipitaciones medias son superiores a 1800 mm; en el piedemonte oscilan sobre los 1600 mm e igualmente en la sabana. La temperatura media se sitúa entre los 28° y 30° C; en tanto que en la montaña puede descender a los 22°C. Destacan los vientos alisios que vienen con rumbo Nor-Este-Oeste.
Próceres
Cuando Venezuela discurría bucólicamente en su vida colonial, ajena a los movimientos políticos que conmovía a Europa, como consecuencia de la revolución Francesa, nace un siete de septiembre de mil setecientos noventa y uno, en Tinaco, José Laurencio Silva Flores. Es el primogénito de José Silva y María Casilda Flores, su alumbramiento se da en una casa donde vivían varias familias, de modestos recursos económicos, como la mayoría de las 1782 personas que habitaba la jurisdicción y que no gozaban de los favores del Rey, aún siendo blancos. Los primeros años del niño José Laurencio transcurrieron entre correrías y retozos por los alrededores del pueblo. Aprendiendo a leer y escribir, y conocer un poco de las cuentas y otro de doctrina cristiana, bajo la dura rigidez de algún faculto del lugar o del cura del pueblo.
Ya desde muy muchacho se adiestra en las duras faenas del llano, entre las cuales se destaca la concerniente al arreo de ganado y el "montar a lo llanero", experiencia que en los años siguientes, lo van  a convertir en un excelente guerrero.
A los 19 años,  se enrola en el batallón número 9 del Tinaco, con el empleo de subteniente de milicias. Ese mismo año, bajo las órdenes del Brigadier Francisco Rodríguez del Toro, participa en la Campaña de Coro,  sin tener ningún conocimiento de armas de fuego, pero sí del manejo de la lanza, peligrosa y rudimentaria arma blanca que los llaneros convirtieron en un artefacto mortal para los realistas. De esta batalla salió José Laurencio Silva con el grado de Sub-Teniente de la Compañía de Cazadores de Aragua por el valor demostrado en combate.
Luego se le encuentra en su pueblo natal, bastante poco le iba a durar la tranquilidad hogareña, pues el 12 de julio de 1811 son recibidas noticias en San Carlos, que había disidencia en Valencia. Es ahora el Generalísimo Sebastián Francisco de Miranda el que va a someter a los infidentes. Entre sus servidores se encuentra José Laurencio Silva y también el Coronel Simón Bolívar. Es la primera vez que estos dos héroes van a estar unidos en una misma batalla aún sin conocerse.
Perdida la Primera  República, Silva se oculta en los bosques de Guárico y Cojedes, donde lleva a cabo actividades de guerrillas. En 1813, pasa Simón Bolívar por San Carlos, y se agrega al Ejercito Libertador con un escuadrón de caballería. Vienen entonces, los encuentros de la Sabana de Pegones y el 31 de julio de 1813 participa en la Batalla de Taguanes. Entre este año y 1814 participa en casi todas las acciones tácticas libradas en ese lapso. Su hoja de servicios registra 17, entre batallas y combates menores, un promedio de una acción cada veinte días, en septiembre de este último año, es elevado al rango de Teniente.
Prisionero en 1814, escapa y desarrolla actividades guerrilleras en los llanos de Cojedes. Se une al general José Antonio Páez en el Apure y tomó parte en hechos de armas de aquel teatro de operaciones; así como en los que corresponde a la Campaña del Centro (1818). Después de la Batalla de Calabozo (12-2-1818)  es ascendido a Teniente Coronel. Actúa en la Campaña de Apure  (1819) y allí se queda con Páez mientras Bolívar desarrolla su ofensiva sobre Nueva Granada. En 1820 el mando supremo de Bolívar no era discutido. Todos convergen a su llamado. José Laurencio Silva recibe órdenes directas del propio Libertador de limpiar Tinaquillo de realistas, de los cuales se salva uno que logra llevar la noticia a La Torre de la avanzada patriota.
En 1821 recibe el despacho de coronel después de su actuación en la Campaña de Carabobo. Con Bolívar marcha ese año al sur y combate en la batalla de Bomboná el 7 de abril de 1822. Después de un año en Guayaquil y Quito sigue con Bolívar hacia el Perú y toma parte activa en la campaña libertadora. Combate en Junín (6-8-1824) y en Ayacucho (9-12-1824). En esta acción recibió 3 lanzazos. Allí ascendió a general de brigada. Regresa a Venezuela y en 1827 contrae matrimonio con Felicia Bolívar Tinoco, hija de Juan Vicente Bolívar Palacios. Ese año, es destinado a la Comandancia General de Guayana. En 1829 es ascendido a general de división, y en 1830 Bolívar lo nombra en Santa Marta uno de sus albaceas testamentarios i fideicomisarios. Regresa a Venezuela en 1831 y está activo durante la revolución de las Reformas. Aun cuando retirado a la vida privada, tiene actuaciones aisladas en 1846 contra Ezequiel Zamora y contra el general José Antonio Páez en 1848. El 16 de diciembre de 1851 recibe letras de invalidez. El 7 de marzo de 1855, es ascendido a general en jefe. En 1859, combate los federalistas en el occidente de Venezuela, y ese mismo año, después de algunos enfrentamientos con Ezequiel Zamora en Barinas y portuguesa, renuncia al cargo militar que desempeñaba.
Trabaja en algunos empleos de tipo administrativo hasta que se retira, definitivamente, a la vida privada y se residencia en Valencia. Su compañera Felicia Bolívar, sobrina del Libertador, se había marchado ya en busca de nubes del cielo. Los hijos hacía tiempo que habían partido, buscándole otros rumbos a sus vidas. La menor Felicia, se había marchado con su esposo.
José Laurencio Silva rindió su último suspiro en Valencia un 27 de febrero de 1873 y sus restos fueron sepultados en el Panteón Nacional el 16 de diciembre de 1942.


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